Scaloni Fuente: LA NACION – Crédito: Aníbal Greco

Ya pasaron dos meses desde la eliminación de la selección argentina del Mundial de Rusia y no hay pistas sobre su futuro. Que se escapen las semanas no encierra el problema, pero que no aparezcan señales, sí. "Queremos un proyecto de diez años, del 2018 al 2028, y en esa dirección trabajamos", advirtió el presidente Claudio Tapia el 1° de agosto, una fecha que ya se ve pequeña por el espejo retrovisor. Orgánicamente, la AFA no está diagramando un plan. No hay reuniones, no se creó ninguna comisión de selecciones, ni tampoco se constituyó una junta de notables o exglorias para escuchar su palabra. Nada más gráfico que lo que ocurrió ayer en la cita del comité ejecutivo: la selección mayor ni figuró en la agenda de temas. Apenas, los dirigentes se llevaron en un pendrive, titulado 'AFA desarrollo', un bosquejo operativo de algunas áreas y sobre las regiones en las que se dividiría el país para la captación de juveniles.

"Vamos a presentar un proyecto que se va a tratar en la próxima reunión de comité ejecutivo. Nunca hablamos de candidatos, sí de proyectos, eso es lo primero. El compromiso es darle la prioridad a la selección", había subrayado Tapia. Fue el acto de ayer. "Hasta fin de año vamos a tomarnos el tiempo para tener un proyecto y después vamos a traer al técnico. Vamos a escuchar a todos. Tenemos una oportunidad para no apurarnos, es un proyecto a diez años", repite Tapia. Una, dos, diez veces. Sin embargo, fue el propio Tapia, individualmente, sin el consenso del cuerpo dirigencial, el que intentó aproximarse a Pep Guardiola, un caso que solo desnudó desprolijidades. Y que derrumba el precepto del proyecto por delante del nombre.

Algunos dirigentes que desconfían de Tapia dicen que es probable que sus anuncios hayan sido fuegos artificiales para ganar tiempo. "No sabemos si está negociando a nuestras espaldas", descreen. "Trabajar con seriedad es trabajar a diez años. No hay proyecto deportivo a corto plazo. En el fútbol argentino perdimos los valores. Ahora el comité ejecutivo evaluará ese plan y después se lo vamos a dar a los medios para que vean que realmente hay un proyecto formativo", insiste Tapia. Desde el riñón del presidente le aseguraron a LA NACION que, esta idea envasada en un pendrive, que incluye el gerenciamiento de algunas áreas y cargos, está muy lejos de derramar definiciones sobre la selección mayor.

Fuente: Reuters – Crédito: Marcos Brindici

El paso del tiempo sin certezas siembra un problema para los próximos meses: mientras se amplía el ciclo de indefiniciones, se reduce el abanico de candidatos. LA NACION, por fuentes muy confiables cercanas a los protagonistas, puede asegurar que ni Diego Simeone ni Mauricio Pochettino dirigirán próximamente a la selección. Sienten que no es su momento, atrapados por el día a día de Atlético de Madrid y Tottenham, dos clubes donde están dejando una huella.

Marcelo Gallardo es otro imposible. El entrenador de River ha sido siempre muy crítico de la administración Tapia. Sus diferencias con Angelici, por ejemplo, son indisimulables. No se ha ahorrado calificativos como "circo", "asqueroso" y "presente horrible" para mostrar su desacuerdo con decisiones dirigenciales. Soldado del presidente Rodolfo D'Onofrio -River no forma parte del comité ejecutivo de la AFA-, Gallardo jamás escondió su perfil confrontativo: "Pasan cosas que parecen normales y las tratamos por encima, cuando no deberían serlo. Cuando hay una problemática y una crisis tan profunda hace que toda la mierda salga afuera", señaló, por ejemplo, en marzo de 2017, poco antes de la asunción de Tapia.

Los apellidos que hay que descartar fueron creciendo día a día. Ricardo Gareca se declaró "libre" durante algunas semanas a la espera de algún contacto que nunca llegó y, entonces, extendió su vínculo con Perú. José Pekerman resolvería su situación con Colombia en las próximas horas; su deseo es seguir dirigiendo, nada de secretarías técnicas, y en su dilación con la federación cafetera se han acumulado cerca de una decena de propuestas de clubes y asociaciones de todo el mundo. Marcelo Bielsa, Eduardo Berizzo, Antonio Mohamed, Mauricio Pellegrino y Héctor Cúper son solo algunos jerarquizados apellidos que no aparecen en la agenda de la AFA. Pero además, están ocupados.

Matías Almeyda no trabaja actualmente, pero no atrapa demasiadas adhesiones en la AFA. Aparece Jorge Almirón, que ayer fue destituido como entrenador de Atlético Nacional, de Medellín, y es alentado por varias voces. Hasta la del presidente de la Nación, Mauricio Macri, un detalle que quizás no sea menor. Almirón es hombre de la escudería del representante Cristian Bragarnik, otro detalle de ningún modo irrelevante.

¿Y el caso Javier Mascherano? Todavía es jugador y está en China. "Me voy a perder a Oriente. Se terminó, ahora seré un hincha más y alentaré a la selección", contó el ex Barcelona la tarde de la eliminación del Mundial ante Francia. La versión no tiene asideros atendibles. Desde el círculo del volante le confiaron a LA NACION que nadie de la AFA tomó contacto con Mascherano e, incluso él, ni se plantea la posibilidad.

Casi como un debate off the record, un dirigente le contó a LA NACION: "En la última reunión de comité, Tapia abrió el juego. Les dijo que iba a armar una comisión de dirigentes para seleccionar el mejor proyecto de selección. Hasta ahora, nadie se propuso para integrarla. Y en ésta [por ayer], tampoco", atacó para describir la falta de interés. "Como decían los peronistas. 'Si querés que algo no funcione, creá una comisión'. La proposición no es sincera. No han dado un solo paso para la conformación del grupo de trabajo", criticó un par receloso. La selección sigue presa de la inacción.

Detrás de este escenario, crece una opción que le confirmó a LA NACION una fuente de la AFA: "Scaloni aporta tranquilidad. A no ser que haya una catástrofe en algún amistoso., nadie puede descartarlo para 2019". Scaloni es un protegido de Tapia. "Está dando una mano importante. Es del riñón de la selección y esas cosas tienen su valor. No es fácil asumir este compromiso después de cómo nos fue en el Mundial y tener que arrancar de cero", lo elogió el presidente.

Estará atado a los resultados su interinato, desde ya. Pero su propuesta de renovación generacional de inmediato despertó complicidades entre los dirigentes y en el medio. Los primeros amistosos con Guatemala y Colombia, el 7 y el 11 de septiembre, respectivamente, serán un banco de pruebas. Y con la tranquilidad de que no habrá perjuicio económico por la ausencia de Lionel Messi, ya que Torneos pagará el mismo cachet. Esa también es una tranquilidad añadida para llegar sin sobresaltos a 2019.

Claro que un sonoro derrumbe contra Guatemala, contra Colombia, o en las sucesivas fechas FIFA antes de fin de año -8 y 16 de octubre, y 12 y 20 de noviembre- acelerarían la búsqueda de una opción de peso para calmar otra asonada sobre la gestión Tapia. Pero en la emergencia, el efecto parche sería aún más grave.

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