Su estimación es que el recorte rondará entre $30.000 y $50.000 millones; en su entorno admiten que es el momento económicamente más complejo Fuente: Archivo – Crédito: Santiago Hafford

María José Lucesole SEGUIR

LA PLATA.- La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal , afronta el momento económico más complejo de su gestión, según admiten en su entorno. El ajuste tendrá un impacto en la provincia de entre $30.000 y $50.000 millones. El traspaso de empresas eléctricas y de agua; la transferencia de subsidios al transporte, y el recorte en obras son algunos de los temas que deberá afrontar Vidal. Del resultado de la negociación con la Nación y también de sus pares con la Casa Rosada dependerá el monto final del impacto que tendrá el ajuste.

Los 30.000 millones del ajuste que -como mínimo- absorberá el distrito equivale a todo el déficit de la provincia de Buenos Aires en 2018. Equivale, además, a todo el presupuesto de infraestructura del año en curso.

El ajuste licuará gran parte de lo que Buenos Aires recuperó como compensación del fondo del conurbano: el año que viene, cuando el ajuste se haga efectivo, Buenos Aires debería recibir $65.000 millones. En el gobierno creen que tras asumir empresas, subsidios al transporte y recorte en obra pública, no dispondrá de un excedente mayor a los $25.000 millones. Es decir, dos veces menos que lo esperado.

"El segundo semestre va a ser dificilísimo por el parate en la economía posdevaluación", dijo un funcionario que participa de la negociación con Nicolás Dujovne. "Pero el impacto mayor del ajuste pedido por el FMI se sentirá con el presupuesto del año que viene". "El objetivo es llegar a 2019", expresó.

"Van a ser los meses más difíciles desde que asumió Vidal", reconoció, sin rodeos, un funcionario en la Casa de Gobierno provincial que habla casi a diario con la jefa de Estado. Un funcionario que habla también con el presidente Mauricio Macri, sin intermediarios.

"No son buenas noticias. Pero aun así queremos definir nosotros cómo llegamos a cumplir con el ajuste que se nos pidió", dijo un funcionario del equipo de la gobernadora que participa de la negociación.

"Aún falta determinar si la magnitud del ajuste que le toca a Buenos Aires es según lo que Buenos Aires aporta al PBI o según lo que Buenos Aires recibe. En esa pelea está Vidal", dicen en la Casa de Gobierno.

De los $300.000 millones que la Argentina se comprometió a ajustar ante el FMI para disminuir el déficit fiscal , el gobierno nacional afrontará la mitad, es decir, unos $150.000 millones. Los otros $150.000 millones deberán ser afrontados por las provincias.

Buenos Aires negocia cómo asumirá el impacto de este recorte: si es tomando a su cargo empresas de servicios públicos -AySA, Edenor y Edesur-, si es por medio de hacerse cargo de subsidios al transporte, más el traspaso de hospitales de gestión nacional -como El Cruce-, o recorte en obras. Así figura en un primer borrador que examina el gobierno de Vidal.

Vidal y Larreta alertan sobre el ajuste y piden más diálogo político
Vidal y Larreta alertan sobre el ajuste y piden más diálogo político Fuente: Archivo

Por ahora cerca de Vidal no se ve factible el traspaso de AySA -la empresa de agua y cloacas del conurbano y la ciudad de Buenos Aires-. La empresa tiene colocado un bono en el exterior para hacer obras que podría caer en caso de que se haga el traspaso, se argumenta.

El traspaso de Edenor -que tiene 2,9 millones de clientes en el noroeste del conurbano y el norte de la ciudad de Buenos Aires- y Edesur -que tiene 2,5 millones de clientes en el sur del conurbano y de la ciudad- es más factible. Pero el gobierno prefiere antes que el traspaso de las empresas, el recorte de obra pública.

Este año hay 1000 obras en proceso. Las más grandes en ejecución -como los ríos Salado y Luján o el arroyo Maldonado- no se frenarán porque tienen financiamiento internacional. Pero podrían frenarse las obras viales e hidráulicas de menos magnitud. Obras que son vitales en un año electoral.

El recorte en obras se estimó en el orden de los $7500 millones, en un principio de la negociación, pero ahora todos los números están en revisión para llegar al piso del ajuste de $30.000 millones que Buenos Aires sabe no podrá eludir.

La jefa de Estado empezó por dar la orden de recortar todos los subsidios que no estén destinados a la educación, a la salud y a la seguridad. La semana que pasó se voto en el Senado un recorte en subvenciones al turf por $1300 millones. "Necesitamos ese dinero en otro lado. Por caso equivale al 20% de todo el fondo educativo de este año, que fue de $5000 millones", dijeron cerca de Vidal a LA NACION.

La gobernadora sabe que el segundo semestre será difícil porque la devaluación del peso estará acompañada por un parate de la economía -que afectará en particular a las pymes- y, como consecuencia, podría disminuir de forma abrupta la recaudación, que fue buena en el primer semestre del año.

Vidal ya reconoció la crisis. "Estamos en un bache", admitió al aumentar jubilaciones mínimas y asignaciones familiares para proteger a los sectores más vulnerables ante la devaluación. "Estamos transitando meses difíciles, pero estamos convencidos de que vamos a superarlos juntos", dijo Vidal esta semana.

Por: María José LucesoleFuente de la noticia

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