Frutillas rechazadas por ser "deformes"

LONDRES.- Las frutillas con crema son una tradición distintiva de Wimbledon. Se consumen 1,6 millones por torneo, separadas de a diez en compoteras de plástico que cuestan 2,50 libras. En la edición 2017 se vendieron 166.055 porciones, 34.000 kilos. En el Grand Slam londinense no hay inflación: el torneo se jacta de mantener el mismo precio desde hace ocho años.

Las frutillas se recogen diariamente a las cuatro de la mañana de las granjas emplazadas en Kent, se empacan a las 9 de la mañana y viajan durante una hora hasta el All England, donde se inspeccionan minuciosamente a las 11 de la mañana. Es decir, las frutillas se cosechan siete horas antes de ser servidas a los miles de fanáticos que cada día llegan a al complejo para disfrutar del tenis y de sus tradiciones.

Pero no todo es perfecto. El último viernes, una protesta pacífica conmovió el orden y la paz de Wimbledon. Un grupo de veinte personas marchaba en las afueras del All England. Una mujer vestía un traje de frutilla mientras otra sostenía un cartel que rezaba: "Las frutillas deformes fracasaron durante su clasificación a Wimbledon".

La manifestación fue organizada por Oddbox, un proyecto que busca reducir el desperdicio de frutas y verduras que son descartadas en la basura porque no cumplen con los estándares estéticos de la sociedad británica. "Tres toneladas de frutillas son rechazadas por Wimbledon por no ser perfectas", explica Vickie Rogerson, jefa de prensa de Oddbox a LA NACIÓN.

Strawberries Wimbledon
Strawberries Wimbledon

El problema no es propiedad exclusiva de Wimbledon: el 9% de las frutillas, 810 millones por año, que se plantan en Gran Bretaña son arrojadas a la basura únicamente por no ser perfectas. "Celebramos a las frutas y verduras imperfectas, ya que son tan delicioso como el producto 'perfecto'", agrega la vocera de una compañía que en los últimos años rescató tres toneladas de las granjas de Kent.

"Entre el 20% y el 40% de lo que se produce en las granjas se desperdicia, casi un tercio de lo que se produce en las granjas. Con el 25% de lo que se tira mundialmente podríamos alimentar a todos los desnutridos de la Tierra", profundizó.

La historia de Oddbox empezó en Portugal, en un food market repleto de frutas y vegetales imperfectos. Emilie Vanpoperinghe y Deepak Ravindran, miembros fundadores, se cuestionaron acerca del tema y decidieron lanzar un emprendimiento que combatiera la perfección e integrara al resto de los alimentos que, únicamente por una cuestión visual, no eran consumidos.

Hoy Oddbox, que recauda dinero a través de una plataforma de mecenazgo para extender su iniciativa más allá de Londres, vende cajas con las frutas y verduras rescatadas tanto para consumo personal como para empresas que pueden adquirir cajas corporativas. Hay 2500 personas en la lista de espera para recibir sus productos. Mientras tanto, Oddbox seguirá combatiendo por la inclusión de las frutillas imperfectas en Wimbledon.

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