Skins

Paula Vázquez Prieto SEGUIR

Skins

Prototipo de la ficción rebelde inglesa -cuyo espíritu podría remontarse a la If… de Lindsay Anderson- , Skins consiguió a lo largo de siete temporadas un retrato adolescente complejo y nada condescendiente. Ambientada en un barrio de la ciudad de Bristol, la vida de sus personajes transita caos y pasiones en un lenguaje franco y algo procaz, donde lo cool se quita las vestiduras aceptables para volverse bastante provocador. A lo largo de más de sesenta episodios (desde 2007 hasta 2013), los personajes surfean tragedias familiares, problemas económicos, marginalidad y desorientación sexual, pero su fortaleza parece seguir intacta, al igual que su permanente desafío a las figuras de autoridad, las convenciones y toda norma social establecida.

Las siete temporadas de "Skins" – Fuente: Youtube

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Creada por Bryan Elsley y Jamie Britain, padre e hijo, la serie de la BBC que hoy se puede ver en Netflix catapultó algunos de sus jóvenes actores como Kaya Scodelario o Nicholas Hoult a las nuevas ficciones del mainstream adolescente: la primera protagoniza la saga The Maze Runner, el segundo -que lo habíamos conocido de niño en Un gran chico- aparece en las nuevas X-Men. Con diálogos directos y un espíritu algo punk en la puesta en escena, la serie contagia gracia y rebeldía, haciendo de las inciertas aventuras adolescentes búsquedas y desafíos constantes.

Trailer de The End of the Fucking World

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The End of the F***ing World

"Soy James. Tengo 17 años. Y estoy casi seguro de que soy un psicópata". Así comienza The End of the F***ing World, comedia negra inglesa de ocho episodios cuyo universo se construye alrededor del impensado romance entre dos marginados sociales, James y Alyssa. Si él es un psicópata -o por lo menos cree serlo- ella reparte su ira y su consciente inconformismo contra todo aquel que se atreva a enfrentarla: su madre, los profesores del colegio, o la moza de una cafetería.

Creada por Charlie Covell e inspirada en el cómic de Charles S. Forsman, la serie sostiene ese tono suspendido entre la sátira y la locura absoluta con gran equilibrio. Sus personajes juegan con los estereotipos, pero nunca abusan de ellos. La dinámica entre el mundo de los adultos -una rara mezcla entre imposición y ridículo- y el de los adolescentes -sujeto a caprichos, silencios y arrebatos- es la clave de la propuesta, cuya estética le debe mucho al indie, sobre todo al desapego y la extrañeza de Wes Anderson.

Las actuaciones de Jessica Barden y Alex Lawther combinan el humor deadpan con un lúdico histrionismo que evita que ese inesperado romance caiga en el sentimentalismo. La elección del viaje, a partir del segundo episodio, le permite jugar con la road movie y toda una tradición de criminales en movimiento, que deconstruye a fuerza de un humor corrosivo e intransigente.

Trailer de American Vandal

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American Vandal

Autoconsciente parodia de la fascinación estadounidense con las series de true crime, American Vandal adopta la mirada adolescente como estrategia para el humor: tanto acusados como investigadores de un hecho delictivo juegan al gato y al ratón, haciendo de la verdad tras sus acciones y testimonios la clave a descubrir. El rigor en el seguimiento del formato – que ha tenido exponentes fascinantes y celebrados como The Staircase o Making a Murderer- y la decisión de convertir al grupo de documentalistas que sigue el suceso en una cofradía adolescente de colegio secundario resultan los mayores aciertos.

Así, una serie de pintadas obscenas en los autos estacionados en una escuela secundaria se convierte el epicentro de un dilema: ¿es ese un simple acto de vandalismo o una forma irreverente de protesta? Que el acusado sea uno de "los sospechosos de siempre" le permite a la serie coquetear con el misterio: cada pista puede ser falsa, cada profecía, autocumplida. Con gran humor y un permanente recorrido por los límites del ridículo, la serie creada por Dan Perrault y Tony Yacenda -que ya renovó para su segunda temporada- resulta, con el correr de los episodios, todo un hallazgo.

Everything Sucks!, trailer de la primera temporada

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Everything Sucks!

Lamentablemente no renovada para una segunda temporada, Everything Sucks! mostró a lo largo de sus diez episodios un gran sentido del timing narrativo, un ingenioso uso del universo noventoso y sus guiños culturales, y una especial sintonía con la diversidad de los tiempos actuales, sin demasiados subrayados ni forzamientos. La historia de un grupo de jóvenes en la ficcional ciudad de Boring -casi todas las ciudades de las series adolescentes son aburridas y deprimentes- transita la tan mentada educación sentimental con notable simpatía, eludiendo los consabidos dramatismos adolescentes y con mucho del humor slacker que en esa década definió a la comedia.

Con mucha de la música y el cine de la época, desde Oasis a Tarantino, la serie creada por Ben York Jones y Michael Mohan retrata amistades impensadas y amores contrariados sin concebir a la época a partir de un listado de generalidades sino construida en la materialidad de sus personajes. Tanto Luke como Kate, quienes se encuentran de casualidad en la clase de video y se hacen compinches para sortear las crueldades y apatías de la secundaria, son la mejor puerta de entrada para entrar en el secreto mundo de la adolescencia.

Trailer de "Bésame primero" – Fuente: Youtube

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Bésame primero

Uno de los recientes estrenos británicos de Netflix retrata el duelo de una adolescente luego de la muerte de su madre, que encuentra en sus furtivas escapadas a una encantadora e inquietante realidad virtual el único posible bálsamo. Inspirada en la novela de Lottie Moggach, la miniserie de seis episodios producida por la BBC combina los juegos de animación con los dilemas de una temprana y forzada adultez, en clave nunca demasiado trágica y sí deudora del tono de toda la literatura teen del momento.

Solitaria e introspectiva, Leila comienza una fascinante aventura en la misteriosa Azana, mundo en el que confluye el deseo de escapatoria con la búsqueda que define a todo espíritu en tiempos de juventud. Azana es un juego de realidad alternativa en el que Leila se convierte en Shadowfax y persigue a una joven misteriosa a lo largo de bosques y acantilados digitales. Deudora declarada de las invenciones de las Wachowski en Matrix, Bésame primero utiliza el mundo alternativo como eco del real, en el que las identidades se tensan y los sentimientos se tornan tan confusos como reveladores.

Por: Paula Vázquez PrietoFuente de la noticia

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