La cumbre de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Corea del Norte, Kim Jong-un, concluyó hoy en Singapur con la firma de una declaración conjunta de un valor simbólico que contrasta con su vaguedad y la falta de precisiones sobre los objetivos planteados.
Trump consiguió avances en su promesa de lograr el desarme nuclear de Pyongyang, aunque sin plazos ni medidas concretas que permitan configurar una hoja de ruta o vislumbrar un calendario tentativo que varias potencias le exigen a Kim.
El jefe de la Casa Blanca también logró recuperar parte del espacio perdido como líder mundial durante la cumbre del G7 celebrada este fin de semana en Canadá, donde se retiró anticipadamente tras varios cortocircuitos con el resto de los socios del grupo en temas como el cambio climático y el pacto con Irán.
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