El recorrido de la ruta provincial 307, que une San Miguel de Tucumán con la ciudad de Tafí del Valle, es una aventura que realizan al año más de 123.000 turistas que se maravillan ante el paisaje exuberante de la Selva de Yungas, con sus cascadas y las diferentes tonalidades de verde, en un trayecto de apenas un poco más de 110 kilómetros en que hay que sortear 1.294 curvas y contracurvas.
El gobernador de Tucumán, Juan Manzur, destacó, en declaraciones a Télam, "la belleza de esta ruta escénica" que nace " en los campos de Acheral -un suburbio de San Miguel de Tucumán-, como dice la zamba Luna Tucumana de Atahuelpa Yupanqui", y refirió que en la provincia "todas las rutas son hermosas".
La belleza de la ruta es cierta aún cuando un manto de niebla, el alpapuyo, le ponga un toque de riesgo en el recorrido en la cima de las moles que la rodea, o cuando la visibilidad de los conductores queda reducida a menos de 50 metros.
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