Según el gobierno británico de esta forma se podrá mantener el flujo comercial y aduanero tras el Brexit sin imponer una frontera física que afectaría el acuerdo de paz firmado el 10 de abril de 1998 que ayudó a poner fin a uno de los conflictos más sangrientos del siglo XX.
De acuerdo con el diario británico The Sun, este sistema permitiría a Irlanda del Norte una zona de protección económica que abarcaría 16 kilómetros de ancho de la frontera con Irlanda para comerciar libremente entre ambos.
La propuesta del principal negociador británico del Brexit, David Davis, tiene como objetivo evitar una frontera dura entre Irlanda del Norte e Irlanda, algo que la UE rechaza y actualmente es lo que está paralizando las negociaciones con el Reino Unido. Pero el plan de Davis para crear una "zona económica especial" en la frontera irlandesa fue tildado de "disparate" por el DUP, la formación del que depende el gobierno de Theresa May para gobernar.
Según el diario The Guardian, un portavoz del taoiseach (jefe de gobierno) irlandés, Leo Varadkar, dijo que Irlanda seguía preocupada porque May y sus ministros todavía no se centraran en las cuestiones más amplias sobre el tema fronterizo, especialmente una posición de "respaldo" en caso de que no hubiera una solución inmediata.
El plan de Davis tiene como objetivos desbloquear las divisiones en el gabinete de May sobre la futura relación aduanera con la UE.
El parlamentario laborista Chris Leslie dijo: "si hubiera un premio por encontrar soluciones innecesariamente complicadas y enrevesadas a problemas autoinfligidos, David Davis lo ganaría todos los años". La primera ministra Theresa May había dividido a los ministros en su subcomité del Brexit en dos equipos para buscar soluciones, con Davis encabezando uno de los dos grupos.
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