Eric Schneiderman,, de 63 años, cercano al Partido Demócrata y muy crítico del presidente Donald Trump, era uno de los fiscales generales estatales más poderosos y había ocupado un lugar preferente en el movimiento contra los abusos sexuales surgido el año pasado.

Las acusaciones contra Schneiderman aparecieron en un artículo publicado en la edición digital de la revista The New Yorker, uno de los medios que destapó el año pasado el escándalo de abusos sexuales que afectó al productor de Hollywood, Harvey Weinstein.

Eric Schneiderman, powerful NY Democrat accused of violence against women and drug abuse, resigns as state attorney general https://t.co/tWvnlSbbmF pic.twitter.com/V3a5uz3NH4

— Fox News (@FoxNews) 8 de mayo de 2018

Según la revista, cuatro mujeres denunciaron que Schneiderman, con quien aseguran sostuvieron una relación sentimental, las golpeó en varias ocasiones durante los últimos años, las degradó e incluso las amenazó de muerte si lo dejaban.
"Usó su peso para sostenerme, y comenzó a ahogarme”
La activista y escritora, Manning Barish, que salió con Schneiderman entre 2013 y 2015 contó una de las escenas más fuertes del infierno que vivió.
"De repente, él me abofeteó, con las manos abiertas y con gran fuerza, en la cara, con un golpe directo a mi oreja. Fue espantoso. Simplemente salió de la nada. Mi oreja estaba sonando. Perdí el equilibrio y caí hacia atrás sobre la cama. Me puse de pie, pero en este punto había muy poco espacio. Me levanté para tratar de empujarlo hacia atrás y él me empujó hacia abajo. Luego usó su peso para sostenerme, y comenzó a ahogarme y fue muy duro. Yo lo pateé. En cada fibra, sentí que un hombre me estaba golpeando", relató.

After the most difficult month of my life-I spoke up. For my daughter and for all women. I could not remain silent and encourage other women to be brave for me. I could not… https://t.co/HvL5ech0RM

— M Manning Barish (@MichelleBarish) 7 de mayo de 2018

Y aclaró: "Este no fue en ningún caso un juego sexual que salió mal, no sucedió mientras teníamos sexo. Estaba completamente vestida y permanecí así. Fue inesperado e impactante".
Manning Barish contó que muchas veces, durante el sexo, "le daba cachetazos en la cara sin su consentimiento" y que se sentía "maltratada emocionalmente" por los dichos crueles que le hacía. Schneiderman le criticaba su apariencia, le decía "puta", controlaba lo que comía y su ropa. La mujer perdió más de 13 kilos, se veía demacrada y su cabello comenzó a caerse. Incluso la obligó a removerse un tatuaje que no le gustaba.
”Me estaba cortando la respiración"
La relación con la también escritora Tanya Selvaratnam, que fue entre 2016 y 2017, comenzó como "un cuento de hadas", pero "se convirtió en una pesadilla" y comenzaron los abusos físicos en la cama.
"Las palmadas comenzaron después de que nos conocimos. Al principio fue como si me estuviera poniendo a prueba. Luego fue más fuerte y más difícil. No había consenso, fue abusivo, degradante y amenazante. Raramente teníamos sexo sin que me golpeara", contó Selvaratnam, que tiene fotos de sus moretones. Y recordó que una vez llegó a "cortarle la respiración".

#Schneiderman not only slapped Tanya Selvaratnam across the face, often four or five times, back and forth, with his open hand; he also spat at her and choked her. “He was cutting off my ability to breathe,” she says. https://t.co/v6fVPFB0Fk

— Josie Glausiusz (@josiegz) 8 de mayo de 2018

"El menosprecio se extendió a nuestros encuentros no sexuales" y aseguró que criticaba su forma de vestirse, su cabello, y dijo que le pidió que se sometiera a una cirugía plástica para eliminar cicatrices en su torso de una operación para eliminar tumores. "Empecé a sentir que estaba en el infierno", resumió.
Y agregó que Schneiderman le dijo "que tendría que matarme si nos separamos, en múltiples ocasiones. También me dijo que podía hacer que me siguiera y que podía hacer que intervinieran mi teléfono ".
Más denuncias a Schneiderman
Una ex novia que prefirió el anonimato le dijo a Selvaratnam que una vez había tenido tanto miedo de Schneiderman que había escrito un relato del abuso y lo había guardado en una caja de seguridad, al que sólo dos amigos tenían acceso.
Otra de las denunciantes, una abogada, contó que le decía "putita sucia" mientras se acercaba, pero ella empezó a retroceder y Schneiderman de repente, le dio "dos cachetadas en la cara con fuerza". Fuente de la noticia

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