La ruptura de una represa anoche en el centro de Kenia causó al menos 38 muertos, arrasados por el agua y el lodo mientras dormían, en plena temporada de lluvias que ya causaron unas 170 muertes y unos 260.000 desplazados desde marzo.
Toda la noche, los socorristas, con la Cruz Roja local a la cabeza, trabajaron para auxiliar a los sobrevivientes y recoger los cuerpos de las víctimas, que las autoridades cifraron provisoriamente en 38.
"La búsqueda y las tareas de socorro continúan y se encontraron más cadáveres", declaró hoy a la prensa Gideon Kibunjah, responsable policial regional, que calificó al fenómeno de "catástrofe porque la mayoría de los habitantes estaban durmiendo cuando se produjo la tragedia".
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