Avelluto explicó, en diálogo con diferentes medios, que a raíz de una denuncia, la Oficina de Transparencia recientemente creada en el Incaa, tomó cartas en el asunto, y permitió "en 10 días frenar los pagos a proveedoras sospechados" de maniobras en el organismo.
"Queremos dar una señal muy clara: El en Incaa no se roba más", remarcó.
En esa línea sostuvo que "los mecanismos de control están empezando a funcionar" y enumeró una serie de cambios que se llevaron adelante en el instituto con el fin de transparentar sus manejos presupuestarios.
"Queremos un Incaa que se dedique a la promoción y fomento del cine argentino, y no que sea un coto de caza para algunos avivados", apuntó.
El funcionario relató que descubrieron irregularidades "principalmente en la impresión de material promocional que acompaña la presencia del cine argentino en festivales internacionales, en cantidades tanto en dinero como en volumen que superan cualquier cotización normal".
También explicó que se utilizaba "un modo de llevar adelante los gastos que se salteaban todos los procesos de licitación", ya que hacían múltiples facturas por montos pequeños, en lugar de un solo monto mayor, que debía ser objeto de licitación pública.
En otro tramo de las entrevistas, Avelluto recordó que hace poco el juez Claudio Bonadio procesó a "más de 60 personas vinculadas a la producción cinematográfica por fondos recibidos en gestiones anteriores que nunca fueron rendidos de la manera correcta o se
gastaron en cosas que no eran para las que se habían asignado”.
En tanto sobre la denuncia que tomó estado público este fin de semana, afirmó que todo el material recolectado hasta el momento ya fue presentada a la Oficina Anticorrupción, encargada de hacer la denuncia judicial si considera que hubo delito.
Avelluto explicó que a raíz de esa investigación, en el Incaa se pidieron renuncias, suspensiones y traslados, además de abrirse sumarios internos.
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